TELAM
El cierre de Saporiti en 1984 convirtió a Télam en la más antigua agencia del país de las que funcionan actualmente. Fundada en 1945, el doble objetivo parecía entonces claro: tener, por un lado, un medio que llegara a todos los rincones de la Argentina con una visión oficialista –aunque la tendencia a la profesionalización del medio relegó por momentos esa meta- y, por el otro, frenar la hegemonía que por esos años ejercían las estadounidenses UPI y AP.
En un país convulsionado por la decisión del gobierno de declararle la guerra al Eje, el 14 de abril de 1945 y bajo el fuerte impulso de Juan Perón (vicepresidente de la Nación), Telenoticiosa Americana inició su tarea bajo la dirección de Gerónimo Kutronich. En un primer momento la agencia distribuyó en forma gratuita algunas notas de interés general, pero apenas dos años después ya se dedicaba a noticias de coyuntura, aún sin el despliegue de Saporiti, que llevaba claras ventajas.
El crecimiento de Télam fue favorecido entonces por una disposición gubernamental que prohibió a las agencias internacionales difundir información local.
Previamente a esta disposición, UPI y AP elaboraban sus informaciones desde Buenos Aires hacia los principales diarios de las capitales provinciales, partiendo de la difundida, respectivamente, por La Prensa y La Nación a los que, a la vez, abastecían de informaciones internacionales. A partir de entonces, todos debieron recurrir a una única fuente: Télam.
La estructura periodística de la agencia comenzó a tomar forma en 1948, cuando se dividió a los redactores por turno y se designó un jefe de redacción. Pero también porque ese año la agencia –propiedad compartida entre capitales privados y el Estado, dueño mayoritario- dio un paso decisivo: la contratación de periodistas del interior, de modo de convertirse en un medio nacional.
El crecimiento iniciado entonces por Télam se frenó en 1955, con la llamada Revolución Libertadora, y con una seria crisis económica de la que nadie se hacía cargo, en virtud de un estado jurídico confuso. Pese a ello, antes de 1960, la agencia ya había sumado entre sus abonados al matutino Clarín y a los canales 7, 9, 11 y 13. Además, la incorporación de un nuevo sistema de transmisión, el de teletipos mecánicas, le permitió garantizar un servicio más completo y regular.
La situación jurídica de la empresa comenzó a aclararse en 1959, cuando un decreto del PEN la autorizó a funcionar como sociedad anónima. Pero la regularización definitiva llegó 9 años más tarde, en 1968, cuando la totalidad del capital accionario pasó a manos del Estado, mediante un acuerdo entre los entonces propietarios de títulos, Jorge Napp, Roberto Simonovich y Rafael Maqueda, entre otros, y la Secretaría de Difusión y Turismo. Desde entonces, la denominación jurídica fue Télam Sociedad Anónima Informativa y Publicitaria.
En 1968 –el mismo año del cambio del rótulo jurídico- el gobierno de facto encabezado por Juan Carlos Onganía dispuso la creación del área de Publicidad dentro de la agencia. Decidió, además, que todas las propagandas estatales debían canalizarse a través de Télam, lo que desató la polémica en torno a la forma de financiamiento para un medio estatal.
Más allá de las controversias, aquella determinación oficial constituyó un paso importante para la consolidación económica del medio, y aún hoy sigue vigente.
Con el comienzo de los ´70 y la convulsión política que registró el país, todos los medios periodísticos comenzaron a sufrir fuertes censuras y presiones. Télam no fue la excepción.
En 1974, más de una docena de atentados –algunos adjudicados a la organización Montoneros- se produjeron contra las corresponsalías de Santiago del Estero, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca, Corrientes y Tucumán.
La situación se agravó profundamente en 1976 cuando todos los medios, incluso Télam, comenzaron a sufrir la política de desinformación impuesta por la dictadura. Esta fue la causa de que, durante este periodo, haya desaparecido gran parte de los archivos periodísticos y fotográficos de la empresa.
Debido a la supervisión estatal que siempre tuvo la agencia -dependió siempre de la Secretaría de Medios de la Presidencia, encargada de designar al director-, estuvo atada a las decisiones políticas del gobierno de turno.
Así se comprende que, luego de la guerra de Malvinas, Télam haya sufrido acusaciones por parte de otras empresas de haber servido a la campaña de manipulación de la información oficial, junto a otros medios piloteados por el Estado, como canal 7.
Por aquellos años, la agencia implementó una enérgica expansión de sus servicios, lo que incluyó apertura de corresponsalías en países de América Latina y ciudades de EEUU. Pero el paso más importante en el proceso de modernización lo dio luego del retorno de la democracia, en 1983. A principios de 1984 abrió una corresponsalía en Europa y se incorporó a la ALSAEI, un organismo dependiente de la UNESCO que por entonces reunía a las agencias estatales de 10 países latinoamericanos para un intercambio informativo mutuo.
El funcionamiento de la agencia bajo la órbita oficial desató siempre controversias respecto de su accionar y su servicio. En 1984 las críticas volvieron a centrarse sobre el manejo financiero de la empresa y los titulares de sus competidoras privadas –NA y DyN- solicitaron públicamente el cierre de Télam. En mayo de es mismo año, Jorge Fascetto –uno de los principales accionistas del grupo Kraiselburd, de la agencia NA- acusó a la empresa estatal de competir “deslealmente” con el argumento de que como recibía aportes del Tesoro estaría siempre a salvo de una crisis económica.
Con la llegada de Carlos Menem a la presidencia, Télam tuvo un reordenamiento administrativo y profesional. En 1992, el Ejecutivo dispuso su intervención, que se extendió hasta 1995. Además de los cambios que se produjeron en el plantel, se varió el tradicional sistema de teletipo por el de transmisión satelital, lo que permitió que las noticias llegaran instantáneamente a los puntos más alejados del país.
La última crisis financiera de la que puede darse cuenta ocurrió en 1996, y amenazó a la empresa con un cierre definitivo. El decreto 660 de ese año dispuso entonces su liquidación, puesto que era deficitaria para el Estado. No obstante, logró sobrevivir a las desavenencias económicas y merced a la fuerte pelea sindical y a las adhesiones de legisladores, deportistas y figuras del espectáculo, se consiguió revertir la decisión, formalizada en el decreto 1162/96.
En 1993, Télam volvió a actualizar su tecnología para optimizar aún más su servicio. Instaló una red computada para conectar de manera flexible y rápida todas las dependencias del edificio de Bolívar al 500, y adquirió computadoras con scanner y transmisores de alta tecnología para la emisión de fotos, tarea que hasta entonces se realizaba mediante un sistema de radiofotos, menos rápido y efectivo.
Todavía faltaba un detalle para completar el servicio: el puente con medios extranjeros para poder brindar información internacional al interior del país.
Con ese objetivo, en 1993 se creó el Servicio de Noticias Internacionales (SNI), en principio con “salida directa” a los abonados, esto es, sin pasar por la Mesa de Edición.
El SIN se extendió apenas por un par de años, y luego se retomó el sistema clásico. Hoy el servicio internacional se hace en base a acuerdos con las agencias Ansa, Prensa Latina, DPA y EFE más los aportes de las estatales Agencia Venezolana de Noticias
(venezolana), Agencia Boliviana de Información (boliviana), Notimex (México), Agencia Andes (ecuatoriana), Agencia Andina (peruana) y Agencia Brasil (brasilera).
El servicio completo de Télam consiste en un promedio diario de entre 450 y 500 despachos, de las secciones Política, Economía, Información General, Espectáculos, Policiales, Deportes, América Latina, Internacionales y Cultura y Ciencia. Además, se incluye un servicio especial de radio y TV y una página en internet que funciona como una suerte de tapa del día, con las principales informaciones, materiales especiales, ciclos radiales y entregas multimedias. Télam tiene corresponsalías en las 24 capitales de provincia y otras ciudades importantes del interior. Es la única de las agencias nacionales que transmite las 24 horas.
Tras una gestión muy polémica de tres años de Martín Granovsky -ex editorial Perfil y ex secretario general de Página 12- y dos de Martín García, Télam está hoy dirigida por Santiago “Patucho” Alvarez. La agencia multiplicó sus productos y, además de su clásico servicio de noticias, elabora micros informativos para radio y TV, multiplicó la cantidad de abonados a Reporter (una suerte de diario con noticias nacionales que funciona como insert para diarios del interior), y desarrolló el área de audiovisuales con la elaboración y venta de noticieros
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